Los enemigos del voto en blanco

Cualquiera que haya leído y comprendido la Ley Electoral puede llegar fácilmente a la conclusión de que los enemigos del voto en blanco son dos: Políticos e Ignorantes.

Por políticos entendemos a esos seres de verbo vacío que se autoproclaman portavoces del pueblo, gobiernen o no, y que solo defienden sus intereses. Hay quien dice que conoce políticos honestos, pero al momento de escribir este artículo aún estamos intentando encontrar a ambos.

Por otra parte, están las personas ignorantes. Se las detecta fácilmente ya que no son aquellas que no saben, sino aquellas que no quieren saber. Suelen votar a políticos pese a que estén imputados en caso de corrupción, o siempre al mismo partido aunque no sepan que pretensiones tiene el mismo, no quieren aprender a diferenciar unas elecciones municipales de las autonómicas y de las estatales, creen que votan al líder del partido.

Los primeros, los políticos, porque no les interesa el voto en blanco, dicen que es un voto inútil lo comparan a no votar (abstención) o al voto nulo. Son los encargados de que no exista una papeleta oficial para votar en blanco.

Los segundos, los ignorantes, tienden a defender su opción política como si de su religión o equipo de fútbol se tratase. Todo lo que no sea votar al partido que votan ellos es una estupidez, y claro, votar en blanco es una estupidez aún mayor según su “criterio”.

¿Qué tienen en común ambos? La respuesta es clara: unos necesitan seguidores y los otros seguir a alguien que piensen por ellos. Así nos va.

Desde aquí, a todas esas personas les decimos: Voten a quien quieran, pero no confundan a las demás personas con mentiras y falsedades acerca del voto en blanco, ¡por favor!.

Por cierto, además de los políticos hay un grupo más numeroso que éstos pero de inferior número a los ignorantes, que son los interesados. Se trata de esas personas que directa o indirectamente se benefician de que gobierne un partido concreto. Quizás su puesto de trabajo dependa de ello, tienen un “amigo” en el ayuntamiento o diputación de turno que le adjudica proyectos para su empresa, etc.

Los interesados, simplemente son unos caraduras que se creen impunes y hacen su particular campaña electoral para seguir manteniendo su estatus económico-social. A menudo son políticos, ignorantes o ambos.

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